jueves, julio 02, 2009

NO SE, ME SIENTO UN POCO "CIRCULAR" ULTIMAMENTE...

















FIESTA DEL DIABLO EN PINTO (no lo leas!)

Todos los pueblos tienen sus tradiciones. Ya conocia yo algunas de las tradiciones españoles más bárbaras como eso de aventar a una cabra desde el campanario de la iglesia o lo de meterse en una jaula con miles de cohetitos explosionando o las ya conocidas una y mil maneras que tienen acá de torturar a los toros. Pero coincidiendo con el Solsticio de Verano, en el pequeño poblado de Pinto en las afueras de Madrid se celebra una de las fiestas más macabras a las que he tenido la suerte de asistir en mi vida. Con el pretexto de dar la bienvenida al verano y agradeccer a las fuerzas de la naturaleza por su benignidad se consagra el alma de un ser inocente hacia la eterna purificación. Con esto, segun cuenta la leyenda, se mantiene a los dioses contentos y se consiguen buenas cosechas. El bien de todos por el saacrificio de uno. O de "una" en este caso. ¿Se le habrán pegado estas costumbres a España de tanto tratar de combatirlas en otras latitudes, o será directamente una costumbre heredada de los tiempos oscuros de la Inquisición?


Primero la víctima es puesta en medio del escenario, rodeada por los señores del Fuego.


Esta foto muestra a la víctima (a la derecha) momentos antes de su sacrificio, repartiendo flores a manera de adiós al mundo. Se le ve contenta porque sabe que su vida por fin servirá para algo y pronto estará con los dioses. Yo le ofrecí ayudarla a huir pero resignada bajo la mirada y sacando fuerzas de flaqueza me dijo: "es mi destino Arturo, déjalo ser".


La joven virgen (bueno, siempre que se encuentre una) es ofrecida al Obelisco de Piedra o DIos Fálico que se puede ver en la parte superior.


Es increible las emociones que se mezclan en estos ritos, la gente lo vive como una verdadera experiencia mística y religiosa.


Luego de que se enciende el fuego, el lugar entero queda en silencio y se escuchan sólo el crujir del cuerpo achicharrado mientras se van apagando poco a poco los desesperados lamentos de la joven ofrendada. Los bomberos desde luego se mantienen alerta para evitar cualquier accidente, o "sacrificio no programado" como dicen ellos.


Una de las cosas que más me sorprendió es que la adoración al diablo se vive como una celebración familiar y hasta los más pequeños asisten a ella llevados por sus padres. Talvez no entiendan bien lo que pasa, pero sin duda es una de las lecciones más duras que tendrán que aprender a lo largo de sus vidas. Y así podrán mantener para siempre las orgullosas tradiciones de su pueblo.