viernes, noviembre 21, 2008

Francisco Franco, el mal y Madrid

El 20 de Enero es una fecha importante para España en el sentido de que fue un 20 de Noviembre de 1975 el día en que murió Franco. A mi me llama la atención sin embargo lo vivo que está aún a nuestros días.
A penas ayer 3.129.000 televidentes, un 19,7% de 'share' de acuerdo al diario "El Mundo", se mantuvo pegado al televisor durante casi tres horas atento a la tv-movie 20-N, los ultimos días de Franco", lo que se considera un récord de temporada en el 'prime time' del jueves de la cadena y el segundo mejor registro del año ese día.

**Para más información al respecto ver http://www.elmundo.es/elmundo/2008/11/21/television/1227266867.html **

No sólo eso, la gente en las calles habla de él casi como si todavía fuera a presentarse a elecciones en una de estas. Están los que le añoran y veneran, y desde luego los que ven en él la representación misma no del valor, sino del abuso. No del orden, sino del miedo. No de la unidad, sino del odio. Los libros y las peliculas de cine no dejan de hacer refencia a la dictadura tampoco. Precisamente por ejemplo un libro que apenas empiezo a leer "La Sombra del Viento" de Ruiz Zafón, es un ejemplo de ello. Aun no puedo decir cómo exactamente, pero empiezo a intuir que de algun modo existe una especie de asociación entre él y el demonio, o el mal y todo lo que representa que para este caso es lo mismo. Ya había algo de eso en "El Laberinto del Fauno" por ejemplo. NO deja de ser todo esto muy curioso de algún modo para alguien que vivió y murió convencido de defender la causa de Dios. Su Dios. El mismo Dios católico que según cuenta la leyenda se hizo clavar a una cruz de madera ofreciendo su propia sangre y dolor para salvar al mundo. Y es que así de complejo es el ser humano, tanto como el mundo que habita, el cual se ha llegado a convencer -en su profundo egocentrismo- que fue creado sólo para él.

Personalmente conozco bien a dos personas que le admiran mucho, a Franco quiero decir. Uno es el hijo de una familia acomodada, casado con una mujer china con la que tiene 3 niños y que deja chiquito a Carreño o Frida Hoeller con eso de los modales. Con decir que come el pan con tenedor y cuchillo... casi nunca sube la voz, y en casi un año de conocer jamás lo vi, ni oí, dejar soltar un gas, eructar sin taparse la boca y disculparse, o menos aún interrumpir a alguien en una conversación. Aunque claro, talvez eso sean bobadas que no hablan nada de una persona. Más importante es que aunque podria tener lo que quisiera con sólo chasquear los dedos, prefiere trabajar 15 horas al día y vivir una vida modesta, de acuerdo con sus principios. Uno de los cuales es anteponer a las personas antes que el negocio. Justamente lo contrario de lo que piensa su mujer. Y es esa una de las razones por las que más discuten, valga la pena decir. Que no es lo único desde luego, que son una pareja como cualquier otra en el fondo.

El otro es un abogado al que le gusta a menudo hacer chistes de homosexuales e irse de putas de vez en cuando, vamos, como cualquier chico de barrio. Una vez empezada una conversación con él es casi imposible terminarla, por la de anécdotas en que repara y las cosas de su vida que empieza a contar. Anhela los días en que hizo la mili y una vez me dijo, que de no haber muerto Pinochet le hubiera gustado darle la mano alguna vez. Ambas personas saben muy bien cuáles son mis ideas acerca de dichos personajes, y sin embargo eso nunca nos ha detenido de beber una cerveza o tomar algún bocadillo juntos. Ah casi lo olvidaba. A este abogado lo conocí en una dependecia pública demasiado burocrática para mis nervios cuando notando mi confusión de extranjero recién llegado a punto de convertirse en crisis de asco existencial, se me acercó para echarme una mano, con lo que para él no era más qeu "simple papeleo". Cuando le dije que no tenía cómo pagarle no le importó. Nos quedamos cerca de 2 horas hablando después de eso. Y más tarde -luego de tomar algún aperitivo en el bar- y a pesar de que yo tenía ya el dinero en las manos, insistió en pagar él la cuenta. Cosa que finalmente le dejé hacer, y que es algo para lo que -los que me conocen bien- sabrán no hay que insistirme mucho. Esa vez nos despedimos con un simple "hasta luego", la siguiente vez que lo volví a ver fue de casualidad cuando pasaba por un edificio cerca al lugar donde trabajo y lo vi "dandole la lata" según el mismo, al portero del lugar.

Son esos matices los que hacen complejos al ser humano, pero también son los que nos dicen que nos olvidemos de los estereotipos, y asi como puede el amor estar cerca del odio, como dicen los poetas; o el mal del bien, como dicen los criminales, también la verdad de la mentira. A nosotros que no nos cuenten cuentos, con algunos amigos es mejor no entrar en detalles, talvez la despedida sea mejor, o saber que hay cosas que nacen ya destinadas a durar poco, como esos árboles torcidos de los que habla el refrán... y de los que está poblado el bosque de nuestra historia.

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