Cuando hablo de un lugar seguro me refiero a que la vida en si es tan desordenada, tan dada al caos, a la incongruencia, a la insoportable levedad del ser, que -pienso yo- una de las razones por las que cojo, o cogemos un libro para leerlo es encontrar un mundo "ordenado", con reglas definidas, con una lógica, algo que finalmente llegue a algún sitio. Un camino con una meta.
Como si fuese una necesidad psicológica.
Porque talvez esto sea inconsciente, y talvez esa sea la razón por la que los niños piden que se les lea el mismo cuento una y otra vez, aunque se lo sepan casi de memoria... porque para ellos -que viven en un mundo que aun desconocen y no entienden- ese mundo del cuento tiene un sentido un orden, en otras palabras los hace sentirse seguros. No sé si me explico, yo creo que las historias que dejan una mayor impresion en nuestras mentes son aquellas que generan preguntas y luego generan respuestas a esas mismas preguntas. Como ya dije, una cosa es el misterio, o dejar que el lector participe en la historia con sus propias teorias, pero los cabos sueltos nos arrancan de la ilusión en la que nos sumerge, o debería sumergir una novela. En otras palabras si la historia misma no te ofrece las herramientas para resolver los acertijos que plantea, entonces esa necesidad no sólo no es cubierta, si no que mas bien es reemplazada por la incertudimbre. Metafóricamente hablando es como si nos ofrecieran vivir en una casa sin techo, o sin paredes, es decir donde no nos sintamos a gusto, o "protegidos" porque en el fondo a los que nos gustan mucho las novelas, no nos gusta mucho la realidad,o la negamos (en mayor o menor medida), es decir no hemos dejado de ser niños por completo. Sin decir con esto que aquello sea bueno o malo.
domingo, febrero 14, 2010
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