lunes, abril 13, 2020

Vale, tengo algo que contar


En realidad se que nadie me cree. Pero lo que voy a decir  es cierto: yo era un perro hasta hace poco. Mi novia por ejemplo ella siempre se queja de que voy por ahí mirando al suelo, y no a ella claro, me ve olfateando el aire y me pregunta si me he vuelto loco. Yo le he contado la verdad mil veces pero ellas no me cree 

Y en el trabajo, ya han estado a punto de echarme. El otro día sin ir muy lejos. No me sorprendería si a fin de mes me dicen que mi puesto lo va a ocupar un chimpancé amaestrado, o un holograma cutre. Bueno, lo que ocurrió, l llegó una clienta con una caniche preciosa, pequeña de color beige, y que estaba más buena que un helado de vainilla desparramado en una acera caliente, y que sin duda estaba en uno de esos días de "dar la cariño" como digo yo, pues también traía loco a un joven Pitbull que iba más atrás en la cola, acompañado de un fornido quinceañero. 
La cosa es que no sé cómo de pronto estaba yo dando vueltas al rededor de la caniche, cuando el pitbull me empezó a gruñir.
Don Gonzalo, mi jefe en el despacho, quien para mí mala suerte justo pasaba por ahí se había detenido de golpe para observar  y ya se estaba limpiando las gafas y volviéndoselas a poner incrédulo.
Lo más extraño, dicen, porque yo no he acuerdo bien, no sé que me pasó es que tuvieron que sacarme para que no muerda al pitbull y que yo le gritaba..

Déjala canalla, yo la vi primero, es para mi..

La cosa es que cuando trate de explicar el porqué de mi comportamiento todos se rieron, hasta Don Gonzalo.

Yo decía..

-Que si un guau guau, solía ser un hermoso Golden Retriever hasta que una mañana desperté y era un humano y andaba en dos patas, en vez de a cuatro...
Fue entoces cuando se hizo un breve silencio.
Me van despedir fijo pensé yo, baja por stress mínimo, o qué coño, me echan a patadas y me mandan a un sanatorio público.

Entoces primero fue una secretaria, se oyó  como un resoplido reprimido al comienzo, como si se le escapase un poco de aire a un neumático y después la carcajada: voraz, lujuriosa, insidiosa... 

Incluso luego creí oír  algunos aplausos y vi secarse algunas lágrimas, de esas que salen de tanto carcajearse y juraría también que fue Henry, el envidioso de contabilidad quien dijo 

- Hay que ver las huevadas que dice el nuevo eh...

Hasta que Don Gonzalo, extremadamente erguido y empleando un tono más enérgico de lo habitual, como dejando claro su posición en el grupo, alzó su voz sobre la de los demás para decir.

-Ay, Fido no sabemos ni por qué te aguantamos pero nos haces reír y te queremos por eso, ven acá chiquitín para que te una galleta!!



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