sábado, diciembre 10, 2005

Aventuras de un techno-náufrago calato 3: LA PLAZA DE LAS IGUANAS

Ya no me acuerdo bien por qué fue, los ecuatorianos y los peruanos no nos podemos llevar bien, se me ocurrió, pero la cosa es que a pesar de la historia de amor pendiente, entre mi guayaquileña amiga y yo, una mañana me pateó de su cama, y al piso fui a parar, durito y frió como estaba, traumática y poco recomendable forma de despertar, diría yo... "estoy durmiendo muy apretada -me dijo ella- y yo estoy acostumbrada a dormir más cómoda"

-Y yo estoy acostumbrado a un tratamiento cinco estrellas, no sabes que en mi país soy casi-casi realeza?, y hasta tengo mi blog en Internet!

-Y eso qué? -me dijo ella con una mirada burlona -no sabes que ahora cualquier hijo de vecino pueden tener un blog en Internet?

-Si, ya pero el mío es puesto 130 en PeruBlogs! -le espeté ipso facto para ver qué cara ponía... -acaso no entiendes de la importancia de la Internet en el futuro de las comunicac...

-Peruqué? -no me dejó terminar

-Eres una ignorante ya!, pero no debería de sorprenderme... en una ciudad en la que todo el mundo pasa por afuera de los museos pero nadie entra, ni aunque adentro regalen caramelos... en una ciudad en la que los pescadores son pura finta...
en esta ciudad que comparada con mi Lima, mi siete veces coronada villa, mi ciudad jardín, Lima de antaño, Gran Chimú, Huaycán todo Colonial, Callao-Lima, Tacna-Arequipa-Pro, Rió Rímac, Yerbateros, ciudad de los Virreyes, Jirón de la Unión... - y así empecé con un letárgico cántico de alabanzas a Lima, que finalmente terminaban comparando la magnificencia geográfica de una ciudad para tratar a la otra de "charco" o "islote".

-Mira, yo he estado en Lima y no es para tanto, ah... les caería bien que les visiten algunos de nuestros arquitectos. En todo caso, lo más impresionante de su arquitectura sigue siendo lo virreynal.

-AH si?... -dije sintiéndome piconazo- Y, y... y a ustedes no les vendría mal que les mandásemos unas cuantas morenas para que les enseñen a cocinar... y, y, este...además en Lima la gente se viste mejor!(mentí)

La cosa es que estuvimos así en esa etapa que parecía de retroceso al jardín de la infancia durante un rato, hasta que, luego de bañarme y desayunar a toda prisa, me marché de ahí tirando la puerta, con pantalón largo esta vez, aunque igual con sayonaras, y con menos de un dólar en el bolsillo. Más náufrago, no tan techno y más calato que nunca. Y así fue como avancé a la calle, sin voltear si quiera una vez, a ver si mi Meli salía detrás mío que la disculpara, que se había levantado, o mejor dicho, me había levantado con el pie izquierdo, no volteando ni una vez, pero eso si, deteniéndome de rato en rato para escuchar su dulce voz o el sonido apresurado de algunos nerviosos tacones conciliativos.

Pero nada.

Sin embargo diría yo que no la pasé tan mal aquella tarde, para comenzar sólo diré que por un instante sentí que me había convertido en atracción turística, y que poco me faltaba para aparecer en el National Geographic.

De otro lado, probablemente mi cuerpo pase a ser algún día patrimonio de la Nación Ecuatoriana... aunque mejor paso a explicar para evitar malentendidos.

Resulta que me fui caminando por la 9 de Octubre, en el Centro e Guayaquil todo queda cerca a la 9 de Octubre, y luego terminé subiendo al Santa Ana, para ver desde esa perspectiva la ciudad, me encantaba hacer ese recorrido, y lo hice al menos 3 o 4 veces mientras estuve en esa ciudad, de día, de noche, sólo acompañado, siempre me pareció diferente, aunque nada es mejor, cuando no hay con quien compartirlo.

Y no crean que es tan fácil llegar el escalón 450 o 480, con 28 grados de temperatura, aunque sin humedad, pero si con sed, sed de mierda, sobre todo después de desayunar plátano frito, seco de chivo y salchichón, pero vale la pena, y es una cosa que no se puede contar, que hay que hacerla, y sentirla, sentir la brisa en tu cara, voltear a un lado y a otro y ver la ciudad, el río, el cielo despejado, los puentes, el cerro, con sus colores de día y sus luces de noche, la capilla y sus frescos, el faro, el barco pirata, hasta me animé a meter un cuarto de dólar a la maquinita esa telescópica que había ahí arriba, con la que se veía al alcance de la mano lo que estaba a kilómetros de distancia. Tan clarito se veía, aunque por tan poco tiempo, que al cabo de un rato me animé a echar otra moneda, y luego otra, con lo que los más avispados habrán adivinado ya, acentué mi pobreza, por usar un eufemismo digno de este espacio, económicamente hablando claro. Para animarme tenía al menos un poquito de mari...COff, coff, perdón la tos, que me había sobrado de Máncora. Nada del otro mundo tampoco, una "simply red", con pinta de "scandinavian", que me puso recontra "happy".

Retomando el tema del cochino dinero: me quedaban exactamente y rebuscando bien, algo así como 40 centavos de dólar, con lo que me alcanzó apenas para una botella de limonada helada que era un sí o sí, dada la deshidratable situación de su, no siempre fakiresco narrador, (a pesar de que el agua de caño de Guayaquil no tiene mal sabor, pero la verdad me desanimaba ese tono marroncito del Guayas, que digamos... me hacía imaginar cosas). Con los 5 centavos que me quedaron de vuelto, digamos que hasta un chibolo solitario que vendía marcianos afuera del malecón, podía reirse de mí, cuando le preguntaba si me alcanzaba aunque sea para un helado derretido.

Digamos que luego de deambular un poco por ahí, pensando que aún no tenía tanto hambre como para renunciar a mi orgullo y volver de donde me había marchado tirando la puerta esa mañana, terminé llegando a un parque que de buenas a primeras, parecía un parque normal. Amplio, con bancas, árboles, flores, una glorieta al medio donde un puñado de estudiantes de dibujo hacían sus prácticas en retrato arbóreo a merced del sol... todo lo que un parque decente debe tener, incluyendo niños correteando por ahí y uno que otro anciano mirando al vacío... incluso había un pequeño stand de la biblioteca municipal que prestaba libros (en su mayoría libros amarillentos de poesía y civismo), a cualquiera, con sólo dejar un documento de identidad, y ya me disponía yo a sentarme a la sombra de un frondoso roble a deleitarme con los sonetos de uno de sus más insignes vates, cuando veo que una pequeña y larguirucha criatura verde se atraviesa frescamente por mi camino.

Así como lo digo, y no había una, sino decenas, o cientos talvez de ellas, la cosa es que estaban como Pedro en su casa, trepadas en los árboles, como si fueran ramas vivientes, en la pileta tomando agua, panza arriba en el pasto tomando sol, con sus lentes oscuros, tomando piña colada sobre una silleta playera, ja, ja, y a pesar de que constantemente se le cruzan a la gente... nadie las coge, (bueno más tarde vería en el noticiero que se había encontrado un esqueleto de iguana en un chifa, pero eso es otra cosa, además, de qué cosa no se culpa a los chinos?...)

Incluso me atrevería a decir que hasta los lugareños les tienen miedo a estos ariscos reptilitos, que te escupen, que te muerden, que te pegan con la cola, y yo que sé que nada de eso es cierto, que yo tuve una de esas hace muchos años, y nunca me daba la lata, sólo una vez me mordió, pero fue más el susto en realidad, que estos pequeños animales como buenos herbívoros qeu son no tienen dientes.

Aunque si tienen uñas.

Y sería que recordé la época en que me la daba de selvático, y andaba por mi barrio de la CIudad del Pescador con mi iguana al hombro espantando a algunas viejas y atrayendo sin querer algunos niños, que me cogí una de estas, y me la puse en el brazo, y luego en el cuello y así me puse a juguetear con la iguanita, hasta que vi como podía sacarle provecho a eso, aunque debo decir que en el fondo la idea fue de los japoneses.

Ya saben, una fila ordenada de hombres y mujeres de mediana edad, con cámaras de video el 99% de ellos, gorritos para protegerse del sol, camisa a cuadros, pantalón corto de mezclilla y sandalias de cuero. Yo solo les iba a cargar la iguana para que salgan en la foto, y de pronto sentí que me rodeaban. Uno de ellos me retó a ponérmela en la cabeza, a lo que respondí no sólo poniéndomela en la cabeza, sino pasándomela entre las piernas, lanzándola al aire y luego posando con dos de ellas, una en cada brazo.

Me aplaudieron. Sí, en serio, me aplaudieron. POr qué no me van a creer?

Y lo mejor de todo es que dos de ellos se acercaron a darme un billete de un dólar cada uno, y una mujer me dio DOS DOLARES incluso, demás está decir que fácil me tomaron cien fotos entre todos y de hecho salí en todos sus videos... "oaaah!, el hombre iguana del guayaquil!, hombre que arriesga su vira domando pequeño reptil", para ellos sería yo pues, un ecuatoriano que se recurseaba dándoselas de payaso en el parque, qué me importaba a mi, con tal de sacar algo para el almuerzo. Podían pensar que era un negro del Bronx, que se había caído del avión de vuelta a su país si querían, total, money changes everything.

Luego de asegurarme con lo suficiente para un menú y un par de chelas, arigato, domo arigato mister roboto, ya me iba otra vez camino del malecón, cuando divisé cerca mío, a una mujer rubia, delgada, como de unos 25 años, nada mal, tratando la pobre de atrapar infructuosamente a una de las iguanas, la que se le escapaba fácilmente debido al nerviosismo de su frágil perseguidora. Ella corría agachada tratando inútilmente de cercarla con una ramita y la iguana que se colaba entre sus piernas, se iba de vuelta al jardín, se subía a un árbol... "pero che, che, detenéte un momentito nomás, que te quiero tomar una fotito, che, che..." -le decía a la iguana- "ay no seas malita!!"

A lo que pensé "esta chica necesita ayuda".

-Yo te la agarro -le dije pensando en la unidad latinoamericana

-A ver -me contestó -te atreves?

-Claro -le dije.

Así que me me levanté para coger al animalucho y poniéndomelo en las piernas me volví a sentar.

-Ya ves qué fácil? -le dije

Ella se sentó a mi lado en la banca y extasiada comenzó a fotografiar al animal que tenía en las piernas.

-Le puedo agarrar la cabecita? -me preguntó

-Pero claro!, le dije. Faltaba más! - contesté con una amabilidad casi de las Naciones Unidas

Así que ahí estaba la argentina, sentada a mi costado, acariciándole la cabecita a la iguana que yo tenia sobre las piernas. Todo ha quedado registrado en las filmadoras de los amigos que no dejaban de azuzarla..."Buena Eli!", "A Eli siempre le han gustado los animales", decían sus compatriotas refiriéndose seguramente a la curiosidad casi zoofílica de Eli, que no dejaba de mirar a la enorme iguana de al menos 5 kilos, mitad como si estuviera viendo a un animal del infierno, mitad como un niño obeso que ve a una cajita feliz de mc donalds cuando se le ha pasado la hora del almuerzo.

-De qué parte de Argentina sos, ELi? -le pregunté

-De Buenos Aires -me dijo sonriendo. Y fue como si al día ya de por si iluminado le saliera un arco iris por encima de los árboles.

-Y... me la puedes poner en las piernas? -me dijo dejándome algo aturdido

-Ah, la iguana! -reaccioné unos segundos tarde -claro!-dije viendo cómo el arco iris se ponía todo rojo

-Pero no la sueltes!

-No, claro, dije agarrando bien a la iguana mala para que no se escape de las piernas de Eli.

La iguana de mierda me arañó todos los brazos, pero no me importó. Cómo no se aparece por acá mi Meli para sacarle pica, pensaba.
La verdad, yo ya estaba fantaseando en invitar a la chica a hacer la locura de su vida, mira, deja a todos acá, mira que son viejos seguramente hasta están escuchando música clásica en tu autobús, o no?, y vamos a tomarnos unas chelas por acá, vamos a bailar perreo, vamos a pasarla bien, que yo te invito, le iba a decir, tengo dinero, cuando en eso, un claxon y la voz de un panzón, con gafas bollé me trajo de vuelta a la cruda realidad.

-Ay mi esposo, el carro nos deja. -Fue todo lo que dijo parándose- chau, un gusto conocerte.

Y claro, no me dejó ni un peso, perdón ni un "beso", que no se trata de "eso", que no soy un ratón en busca de "queso". En fin, todo sea por la unidad latinoamericana, pensé.
plaza de las iguanas-guayaquil-2005
Ya le había echado el ojo a unos europeos que estaban llegando a tomar fotos a la plaza, ya estaba practicando mis dos o tres palabritas rumiadas en francés: bonjour, je sui arturo, e toi?, voullez vouz dance avec moi?, tu est tres jolie, oh lala, mon amour... cuando en eso vi que se acercaban unos policías.

En esas circunstancias era mejor evitarme problemas así que emprendí la cortés retirada. NO hubiera querido tener que pasarme la tarde explicándoles a los tombos ecuas que estaba en medio de un experimento techno-sociológico, en vez de "pulseando a los turistas", u ofreciéndoles cosas extrañas, como alguno de ellos podía haber -maliciosa y hasta xenofóbicamente- pensado.

Tal fue mi prisa que al salir del parque casi me tropiezo por no saltar el desnivel. ahí me di cuenta que el parque estaba en una hondonada para evitar que las iguanas se salgan y terminen como huevos fritos en la pista.

Lo que pasó a continuación lo tuve que contar varias veces para que la persona a la que se lo contaba me creyera. Por eso disculparán que no entre en mucho detalle, pero es que ya estoy bien aburrido de contarlo.

La cosa es que conocí a una señora, soy pintora, me dijo, y quisiera pintarte... así que compramos unas Pilsener y fuimos a su casa. ahí me dijo que me desnudara, luego que me parara cerca a la ventana y entonces para mis sorpresa -y sin más preludio- comenzó a pintarme. Tenía una cartulina blanca enorme sobre un caballete y de rato en rato me enseñaba algo que parecía un dibujo del cuerpo de un hombre con una cabeza enorme, trazado con lápiz. Algo así a como cuando se convierte una foto a carboncillo usando Photoshop. Estuve prácticamente sin moverme por horas, como desde las 3 de la tarde hasta las 8 o 9 de la noche, sin hablar, sólo me dejaba beber de rato en rato. Y ni siquiera al baño podía ir.

"Esta mujer es una dictadora" pensé, esto no es lo que había imaginado. Y aprovechando que se fue a abrir la puerta (y eso que tuve suerte porque ni el teléfono contestaba), me escapé por una ventana, en una mano tenía mi ropa, en la otra un pequeño cuadro que me había estado llamando la atención toda la tarde. Era una especie de paisaje serrano, algo así como un pueblito en medio de los cerros, en el que había un ángel con traje ejecutivo descansando sobre una pileta, una iglesia con una puerta de espejos y un caballo azul montado por una mujer en un traje de colores.

Aunque nunca sabré si finalmente habría terminado de pintarme o no. COmo sea me había ganado el pago. En serio Melissita, por qué no me crees?, y los arañazos son de las iguanas si!!, no, no, no me tomé chelas con la argentina, no, no, esa era casada, y la pintora era vieja, además te extrañaba, te extrañaba mucho, soy un malagradecido, he pensado en ti toda la tarde en serio... no me atrevía a venir antes porque soy un tonto, un insensato... esta ciudad es la más bonita del mundo!, qué falta de espíritu panamericano el mio!, viva su gente, viva su cerveza, viva su río!

7 comentarios:

CeCiCa dijo...

jaaaa
harto largo el post
pero super entrete...

Y bueno...
Yo conozco a una
ecuatoriana aqui
bastante jarra la niña!
jaaaa

gang dijo...

tio... si pidieran a un pintor que relate tu odisea en un cuadro seria a salvador dali, previa liga.

Anónimo dijo...

jajaja. el comentario anterior es certero...
largoteee el relato. gracioso, bueno!.
Corrige las faltas ortog.

el_azeta dijo...

Ah, bueno el peor horror ortográfico ya lo corregí, porque escribí "vate" de poeta pero con "b"... y me hicieron roche publicamente..!
(PLOP!)

barrunto dijo...

ta bonito
pero reducelo a una carilla de word.
ahi sí te creo.
jjsz

Anónimo dijo...

Eres tu con una iguana?

Anónimo dijo...

Really amazing! Useful information. All the best.
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