NOSTALGICAS LINEAS ESCRITAS PENSANDO EN UN AMIGO BAJO LA ATENTA SUPERVISION DE LA HERMANA LUNA, BAJO LOS AUSPICIOS DEL DIOS BACO, UNA TEMPLADA TARDE OTOÑAL LIMEÑA
Cuando yo tenia unos 18 años empece a frecuentar el Centro de LIma, pues me matricule en una academia Pre-Universitaria en la Av. WIlson, hasta ese entonces yo podria considerarme una especie de provinciano, siempre vivi y estudié en el Callao, y me movia entre la Perla, Sta. Marina, Saenz Peña, la Punta, lo que podriamos llamar "el centro" de la ciudad, estas calles y avenidas yo las conocia muy bien y de algun modo tambien ellas me conocian a mi, no era dificil darse cuenta que siempre habia alguien conocido por ahi, casi toda mi familia vivia por aca en esa epoca, mis amigos tambien, por lo tanto no conocia esa sensacion de "anonimato" que conoci al empezar a latear por el Centro. En el Callao, sobre todo antes, uno sabia incluso quienes eran los mendigos, los locos, los notables, los malcriados, a quienes habian castigado en el colegio, que esposo le habia sacado la vuelta a su mujer, a quien se le habia muerto el perro, etc, pero LIma cosmopolita, metropolitana, confluencia de todas las regiones del Peru me impacto entre otras cosas por su indiferencia, por su frialdad, por esa aparente libertad que encontraba al caminar por las calles, horas sin cruzarme con nadie conocido, sin que nadie me preguntase a donde voy o que hago por aca.
A eso creo que hay que sumarle al hecho de haber estudiado siempre bajo la tutela de los hermanos Maristas y su mundo de control absoluto de tu vida, llegar al colegio a una hora tal en punto, cantar el himno nacional, el del colegio, luego entrar al salon, mirar siempre hacia adelante, rezar, contarles tus secretos mas intimos en confesion bajo amenaza de arder en el fuego eterno, las clases eran segun un horario claramente pre-establecido por ellos sin opcion a cambiar nada, lo mismo el uniforme, salir al patio bajo la observancia de los profesores, los fines de semana bajo la observancia de mis jefes en los Boy Scouts, luego en casa bajo la observancia de mis padres, mis tios, mis abuelas, verdaderametne llegue a pensar que en cualquier parte a la que vaya habria alguien que me diga, que se veia mal remangarme la chompa hasta los codos o atarla a mi cintura, o si tenia la cara sucia, o si estaba despeinado, ja, en el centro puedes caminar por horas con una cagada de paloma en la cabeza sin que nadie se digne a mirarte (no es que me haya pasado a mi claro); lo que no habia en mi vida era opciones, todo estaba pre-establecido, todo era claro, incluso luego del colegio mi vida estaba planeada, casarme, ir a la universidad, comprarme una casa, criar hijos, morir, no tenia idea -o habia sido abolida de mi- la idea del libre albedrio. Para colmo por esa epoca lei a Sartre, "La Nausea", libro en el que el personaje se ve a si mismo atrapado en un mundo de inconsistencia, de sin sentidos, de banalidades, me asusté un poco, la libertad no es para mi pensé por un momento, debe ser esa la época en que empecé a darme cuenta que no habia necesidad de ir siempre por el lado interior de las veredas, o que si yo mismo no sabia a donde iba o que queira hacer no iba a haber nadie por ahi, ningun maestro, nigun cura, nadie que me dijera, "oiga Zúñiga regrese a su salon inmediatamente", o "a donde vas?, o "qué haces ahi sin hacer nada?", o "ese barrio es muy peligroso no te metas", o "mire de frente, camine derecho, mire adelante", ni nada, en otras palabras dependia sólo de mi y mis decisiones, si queria podia quedarme sentado horas en la banca de un parque, nadie lo iba a saber, nadie se lo iba a contar a mis padres que seguramente se hubieran preocupado mucho, el mundo entero con sus tentaciones y posibilidades se abria ante mi, si queria podia emborracharme solo y nadie me hubiera hecho preguntas, entrar a un restaurant solo era todo un acontecimiento para mi, o ir al cine solo, aprendi a estar solo en realidad, aprendi tambien que ese anonimato de algun modo nos afectaba a todos los que andabamos por estas calles de la misma manera, y aunque en realidad ese conocimiento me pareciera insoportable algunas veces, la verdad era que esa indiferencia era justamente el precio de aquella libertad...
No sé, aprendi que todo dependia de mi y eso me pareció terrible en aquel momento, demasiada la carga para un pobre mortal acostumbrado siempre a la dirección de alguien más, a seguir un camino previamente determinado y miles de veces ya recorrido, y de algun modo entendi que debia de aprender a manejar esa libertad, a experimentar con ella, y rebelarme contra mis propias ataduras, pero para eso tenia primero que conocerme a mi mismo... por que cuento esto ahora?, no sé, porque me da la gana... algun problema?



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